Invitación
¿Puedo llamar su atención sobre
la lectura diaria del Evangelio?
Esta invitación quiere hacerle partícipe de la alegría
del Evangelio. Todos, sin excepción,
pueden experimentar esa alegría abriendo su corazón
a la acción sanadora de la palabra de Dios.
Disponible todos los días
Consideración
Isaías nos enseñó desde el principio que el ayuno no es una cuestión individual. El ayuno se centra en el prójimo, en la comunidad. La liturgia nos presenta hoy una serie de actitudes importantes que determinan la relación con el prójimo. Es curioso cómo estos mandamientos se basan en la primera lectura en Dios mismo y no en la reflexión de la mente: «Yo soy el Señor»: Dios quiere que amemos y prestemos atención a nuestro prójimo. En el Evangelio, Jesús va aún más lejos. No solo fundamenta la actitud benévola hacia el prójimo. Se identifica con el prójimo, especialmente con los más vulnerables: «Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis».
PRIMERA LECTURA Lev. 19, 1-2. 11-18
Juzgad con justicia a vuestros compatriotas.
Del libro del Levítico
El Señor habló a Moisés:
«Di a toda la comunidad de los israelitas:
Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo.
No os robaréis unos a otros, ni mentiréis, ni engañaréis.
No usaréis mi nombre en vano,
porque profanaréis el nombre de vuestro Dios.
Yo soy el Señor.
No explotaréis a vuestro prójimo ni le haréis daño alguno.
No retendréis hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No maldeciréis al sordo
ni pondréis obstáculos al ciego
para que tropiece.
Tendréis temor de vuestro Dios.
Yo soy el Señor.
No seas parcial al juzgar:
no favorezcas al pobre ni mires con buenos ojos al rico.
Juzga con justicia a tus compatriotas.
No difundan calumnias unos sobre otros
ni atenten contra la vida de su prójimo.
Yo soy el Señor.
No odien a su hermano.
«Corregíos unos a otros:
así no seréis culpables del pecado del otro.
«No te vengues de un compatriota
ni le guardes rencor.
«Ama a tu prójimo como a ti mismo.
«Yo soy el Señor».
INTERLUDIO Sal. 19(18), 8, 9, 10, 15
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida (Jn 6,64b)
La ley del Señor es perfecta,
fortalece el espíritu incierto.
Sus preceptos son fiables,
hacen sabios a los ignorantes.
Justas son todas sus órdenes,
satisfacen el corazón.
Que todas mis palabras y pensamientos
te sean agradables, Señor,
a ti, mi roca y mi salvador.
VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO 2 Cor. 6, 2b
Ahora es el tiempo favorable,
hoy es el día de la salvación.
EVANGELIO Mt. 25, 31-46
Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños,
a mí me lo hicisteis.
Del santo evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria,
acompañado de todos los ángeles,
se sentará en su trono glorioso.
Se reunirán ante él todas las naciones,
y él separará a unos de otros,
como el pastor separa
las ovejas de las cabras.
A las ovejas las pondrá a su derecha,
pero a las cabras a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha:
Venid, benditos de mi Padre,
y recibid el Reino
que está preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
tuve sed, y me disteis de beber;
fui forastero, y me acogisteis;
estuve desnudo, y me vestisteis;
estuve enfermo, y me visitasteis;
estaba en la cárcel y me visitasteis.
Entonces los justos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento
y te dimos de comer,
o sediento y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero
y te acogimos,
o desnudo y te vestimos?
«¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel
y te visitamos?
El Rey les responderá:
En verdad os digo que
todo lo que hicisteis
por uno de estos hermanos míos más pequeños,
a mí me lo hicisteis.
«Y a los de su izquierda les dirá:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
que está preparado para el diablo y sus secuaces.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer;
tuve sed, y no me disteis de beber,
fui forastero, y no me acogisteis,
estaba desnudo, y no me vestisteis,
estaba enfermo y en la cárcel,
y no me visitasteis.
Entonces también ellos responderán y dirán:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento,
o forastero, o desnudo,
o enfermo, o en la cárcel,
y no te atendimos?
Entonces él les responderá:
En verdad os digo:
Todo lo que no hicisteis a uno de estos más pequeños,
tampoco me lo hicisteis a mí.
«Y estos irán al castigo eterno,
pero los justos a la vida eterna».
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Laudato Si
Encíclica de
PAPA FRANCISCO
Sobre el cuidado de la casa común
37. Algunos países han logrado avances en la conservación eficaz de determinados lugares y zonas, tanto terrestres como oceánicas,
en los que está prohibida cualquier intervención humana que pueda alterar su composición original. En lo que respecta a la biodiversidad, los expertos insisten en la necesidad de prestar especial atención
a aquellas áreas que son más ricas en una variedad de especies menos comunes o que gozan de un menor grado de protección eficaz.
Hay lugares que requieren un cuidado especial debido a su enorme importancia para el ecosistema mundial o que constituyen importantes reservas de agua, garantizando así otras formas de vida.
Continuará
Todos los dias a 2 am
El texto bíblico de esta edición está tomado deLa Nueva Traducción de la Biblia,
©Sociedad Bíblica Neerlandesa 2004/2007.
Reflexiones de Sugerencias litúrgicas para los días laborables y los domingos
Laudato Si Traducción oficial español
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