Invitación
Me permito llamar su atención sobre
la lectura diaria del Evangelio
Esta invitación quiere compartir contigo la alegría
del Evangelio. Todos, sin excepción,
puede experimentar esa alegría abriendo su corazón
al poder sanador de la palabra de Dios.
Disponible todas las mañanas a partir de las 7
Palabra de apertura
Cuando tenemos que despedirnos de un ser querido
es un consuelo darse cuenta y sentir
que al final no estamos solos.
Cuando Jesús habla a sus discípulos del día
en que regresará a su Padre,
les consuela con la promesa
de que el Espíritu Santo les asistirá y guiará.
Recemos para que el Espíritu Santo nos ayude también a nosotros
y para que, gracias a su poder y a su fuerza
nunca nos sintamos solos o abandonados.
PRIMERA LECTURA Hch 15,1-2.22-29
El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponeros una carga más pesada de lo estrictamente necesario.
En aquellos días algunos hombres
que habían venido de Judea, proclamaron a los hermanos la doctrina:
“Si no estáis circuncidados según la costumbre mosaica,
no podéis salvaros”
Cuando surgió el desacuerdo sobre esto
y Pablo y Bernabé
entraron en un feroz altercado con ellos,
instruyeron a Pablo y Bernabé
y a algunos otros miembros de la congregación que
con esta combativa cuestión
a los apóstoles y ancianos de Jerusalén.
Estos decidieron junto con toda la congregación
elegir algunos hombres de entre ellos
y enviarlos con Pablo y Bernabé a Antioquía:
Judas, apodado Barrabás,
y Silas, hombres distinguidos entre los hermanos,
y darles el siguiente escrito:
“Los apóstoles y los ancianos saludan fraternalmente
a los hermanos de entre los gentiles en Antioquía,
Siria y Cilicia.
Puesto que hemos oído
que algunos de nosotros
os han confundido con palabras
y han perturbado vuestras mentes
sin haber recibido ninguna orden nuestra
hemos decidido por unanimidad
seleccionar y enviar a algunos hombres
en compañía de nuestros queridos Bernabé y Pablo,
hombres que se han dedicado enteramente
por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Así, hemos delegado en Judas y Silas,
quienes también transmitirán verbalmente lo mismo.
En efecto, el Espíritu Santo y nosotros hemos decidido
no imponerles una carga más pesada
que la estrictamente necesaria: a saber
abstenerse de alimentos sacrificados a los ídolos,
de sangre, de carne ahogada
y de la fornicación.
Si os observáis ante esto
estaréis bien.
¡Adiós!”
Salmo de Respuesta Sal 67(66) 2-3, 5, 6 y 8
Entrebillo
Haz que las naciones te honren, oh Dios.
Dios, ten piedad de nosotros y bendícenos,
Que su rostro brille sobre nosotros.
Que los pueblos de la tierra conozcan tus caminos
en todas las tierras tu salvación.
Que todas las naciones se regocijen de alegría
porque Tú gobiernas las naciones con justicia
y gobiernas todas las cosas de la tierra.
Haz que las naciones Te honren, oh Dios,
que todas las naciones Te honren.
Dios, concédenos Su bendición
para que toda la tierra Le tema.
SEGUNDA LECTURA Apok. 21, 10-14.22-23
Me mostró la Ciudad santa que bajó del cielo.
Un ángel me trajo, Juan
en el espíritu a una montaña muy alta
y me mostró la ciudad santa, Jerusalén,
mientras descendía del cielo de Dios,
radiante con la gloria de Dios:
resplandecía como la piedra más preciosa
y como jaspe cristalino.
La Ciudad
estaba rodeada de una muralla muy alta con doce puertas
y en las puertas había doce ángeles:
en ellas estaban inscritos los nombres
los nombres de las doce tribus de Israel.
Había tres puertas al este, tres al norte,
tres al sur y tres al oeste.
Y el muro de la ciudad tenía doce piedras de cimentación
y sobre ellas estaban los doce nombres
de los doce apóstoles del Cordero.
Pero templo no vi allí
porque Dios, el Señor, el Todopoderoso es su templo
como lo es también el Cordero.
Y la Ciudad no necesita la luz del sol y de la luna
porque la gloria de Dios la ilumina
y su lámpara es el Cordero.
Versículo para el Evangelio Juan 14.23
Aleluya.
Si alguien me ama, guardará mi palabra;
mi Padre lo amará
y Nosotros vendremos a él.
Aleluya.
EVANGELIO Jn 14,23-29
El Espíritu Santo os recordará todo lo que os he dicho.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Si alguno me ama
guardará mi palabra
mi Padre lo amará
y vendremos a él y nos quedaremos a vivir con él.
El que no me ama
no guarda Mis palabras;
y la palabra que oís no viene de Mí
sino del Padre que me ha enviado.
Esto os digo mientras estoy con vosotros,
pero el Consolador,
el Espíritu Santo que el Padre enviará en Mi Nombre,
Él os lo enseñará todo
y os recordará todo lo que Yo os he dicho.
La paz os dejo
mi paz os doy.
No como la da el mundo, Yo os la doy.
No se turbe ni se humille tu corazón.
Me has oído decir:
Me voy, pero vuelvo a ti.
Si me amaras
te alegrarías de que me vaya al Padre
porque el Padre es más grande que yo.
Ahora, antes de que suceda, os digo
para que cuando suceda creáis”
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FRATELLI TUTTI
ENCYCLICA DE
PAPA FRANCISCO
SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
Alabado sea mi Señor
1. “Alabado sea mi Señor”, cantaba San Francisco de Asís. En
este bello himno, nos recordaba que nuestra casa común
es como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una hermosa
madre que nos acoge en sus brazos: “Alabada seas, Señor mío, por
nuestra hermana la tierra, que nos nutre y nos guía y nos da muchos frutos
con coloridas flores y hierbas”.
Continuación
Todos los días a las 2 am
E
l texto bíblico de esta edición procede de la Nueva Traducción de la Biblia,
© Sociedad Bíblica Holandesa 2004/2007.
Consideraciones de las sugerencias litúrgicas para los días laborables y los domingos
Laudato Si Traducción oficial español
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