Santiago era pescador en Galilea. Fue el primer apóstol en sufrir el martirio.
Concideración
San Santiago ( 43) fue el primer apóstol en sufrir el martirio. Junto con su hermano Juan y con Pedro, formaba parte de los tres apóstoles que estaban junto a Jesús en el monte Tabor durante la Transfiguración del Señor. Los tres también estuvieron presentes junto a Jesús en el Huerto de los Olivos. Resulta curioso que sean precisamente estos discípulos a quienes Jesús tuviera que amonestar con frecuencia: pensemos en la petición de los dos hermanos de ocupar los primeros puestos en el Reino de Dios, o en las numerosas ocasiones en que Pedro tomó caminos equivocados. Quien quiera ser grande entre los discípulos debe, precisamente, ponerse al servicio de todos. En el Reino de Dios ya no rige la escala de valores del mundo: toda aspiración humana se orienta hacia el servicio a Dios y a los hombres.
PRIMERA LECTURA 2 Cor. 4, 7-15
Siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús.
De la segunda carta del santo apóstol Pablo a los cristianos
de Corinto
Hermanos y hermanas,
Llevamos un tesoro en vasijas de barro;
queda claro
que ese poder extraordinario proviene de Dios y no de nosotros.
Nos acosan por todas partes,
pero no nos agobian;
ya no vemos salida,
pero nunca estamos desesperados;
nos persiguen,
pero no nos abandonan;
nos derriban,
pero no morimos.
Siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús,
pues también la vida de Jesús
debe manifestarse en nuestro cuerpo.
Constantemente, nuestra vida
es entregada a la muerte por la voluntad de Jesús,
para que también la vida de Jesús
se manifieste en nuestra existencia mortal.
Así, la muerte obra en nosotros y la vida en vosotros.
Pero nosotros poseemos ese espíritu de fe del que habla la Escritura:
«He creído,
por eso he hablado».
También nosotros creemos y por eso hablamos.
Porque sabemos
que Aquel que resucitó al Señor Jesús de entre los muertos,
también nos resucitará a nosotros, al igual que a Jesús, a la vida,
para llevarnos consigo, junto con vosotros.
Porque todo sucede por vosotros:
la gracia debe multiplicarse en muchos,
para que cada vez más personas den gracias a Dios,
para gloria de su nombre.
INTERMEDIO Sal . 126 (125), 1-2ab, 2cd-3, 4-5, 6
Los que siembran entre lágrimas,
cosechan con alegría.
El Señor hizo volver a los exiliados de Sión:
Era como si estuviéramos soñando.
Entonces se llenaron de risa todas las bocas
y cada lengua prorrumpió en júbilo.
Entonces se decía entre las naciones:
«Maravilloso es lo que el Señor les ha hecho».
Maravilloso fue lo que el Señor nos hizo,
por eso estamos tan alegres.
Cambia ahora nuestro destino para bien, Señor,
como lo hace un arroyo en el desierto del Sur.
Los que siembran entre lágrimas,
cosechan con alegría.
Salen llenos de preocupaciones,
cargados con sacos de semillas;
pero regresan cantando,
cargados con sus gavillas.
ALELUYA Juan15, 16
Aleluya.
Os he elegido a vosotros
y os he encomendado la misión de salir a la carretera
y dar frutos que perduren.
Aleluya.
EVANGELIO Mt. 20, 20-28
Beberéis mi cáliz.
Del santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según
Mateo
En aquellos días, la madre de los hijos de Zebedeo,
junto con ellos, se acercó a Jesús,
y se postró a sus pies para pedirle algo.
Él le dijo:
«¿Qué deseas?»
Ella le respondió:
«Haz que estos dos hijos míos se sienten en tu Reino,
uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Pero Jesús respondió:
«No sabes lo que pides.
¿Sois capaces de beber la copa que yo voy a beber?»
Ellos le dijeron:
«Sí, podemos».
Él les dijo:
«En efecto, beberéis mi cáliz,
pero no me corresponde a mí
asignaros un lugar a mi derecha o a mi izquierda,
pues solo lo obtendrán
aquellos para quienes mi Padre lo haya preparado».
Cuando los otros diez oyeron esto,
se enfadaron con los dos hermanos.
Sin embargo, Jesús los llamó y les dijo:
«Sabéis que los gobernantes de las naciones
las gobiernan con mano de hierro
y que los grandes abusan de su poder sobre ellas.
«Esto no debe ser así entre vosotros;
el que quiera ser grande entre vosotros,
que sea vuestro servidor,
y quien quiera ser el primero entre vosotros,
debe ser vuestro esclavo,
así como el Hijo del Hombre
no vino para ser servido,
sino para servir
y dar su vida en rescate por muchos».
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Laudato Si’
Encíclica de
el Papa Francisco
Sobre el cuidado de la casa común
187. Esto no significa que haya que oponerse a toda innovación tecnológica
que permita mejorar la calidad de vida de una población.
Pero debe quedar claro, en cualquier caso, que la rentabilidad
no puede ser el único criterio que se tenga en cuenta y que,
en el momento en que surjan nuevos datos,
debería realizarse una nueva evaluación con la participación de todas las partes implicadas.
El resultado del debate podría ser la decisión
de no seguir adelante con un proyecto, pero también podría suponer una modificación o
la elaboración de propuestas alternativas.
Continuará
Todos los días a las 2 am
El texto bíblico de esta edición procede de«De Nieuwe Bijbelvertaling»,
©Nederlands Bijbelgenootschap 2004/2007.
Reflexiones extraídas de «Sugerencias litúrgicas para los días laborables y los domingos»
Laudato Si. Traducción oficial al español
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