San Alfonso fue un jurista y obispo italiano.
Fundador de los Redentoristas. Nació el 27/9/1696 y murió el 1/8/1786
Invitación
Me permito llamar su atención sobre
la lectura diaria del Evangelio
Esta invitación desea compartir con vosotros la alegría
del Evangelio. Todos, sin excepción,
puede experimentar esa alegría abriendo su corazón
al poder sanador de la Palabra de Dios.
Disponible todos los días
Consideración
Las parábolas que tratan del “juicio final” no nos gustan. Su lenguaje es cortante y duro. Nos golpean con dureza. Pero, sobre todo, quieren ser una llamada al arrepentimiento sincero. Podemos seguir confiando en un Dios que es amoroso y misericordioso con su pueblo. Llamar a la conversión es quizá una forma de amar. Es querer lo mejor para los demás. ¿Tenemos oído para eso?
PRIMERA LECTURA Jer 18,1-6
Como el barro en manos del alfarero, así sois en mis manos, casa de Israel.
Del profeta Jeremías
Jeremías recibió esta palabra del Señor:
“Ve a la casa del alfarero.
“Allí te haré oír lo que tengo que decirte”.
Fui a casa del alfarero.
Éste estaba trabajando en el disco.
Cuando la vasija que estaba modelando
falló bajo sus manos,
empezó a hacer otra vasija con la arcilla,
que le gustaba.
Entonces vino a mí la palabra del Señor :
“Casa de Israel ,
no puedo hacer con vosotros lo que hizo este alfarero
– es la palabra del Señor -?
“Como arcilla en la mano del alfarero
estás tú en mi mano, casa de Israel”.
Enterludio Sal. 146(145), 2abc, 2d-4, 5-6
Dichoso el que busca ayuda en el Dios de Jacob.
Al Señor alabaré toda mi vida
a mi Dios cantaré todos los días.
No confíes en ningún príncipe, que es humano como nosotros,
no puede conceder la felicidad.
Una vez que abandone el fantasma, regrese a la tierra,
entonces su poder habrá terminado.
Feliz aquel que busca la ayuda del Dios de Jacob,
pone su esperanza en Dios el Señor;
en Aquel que hizo el cielo y la tierra,
el mar con todo lo que vive en él.
ALELUYA Sal 119(118), 88
Aleluya.
Ten piedad de mí y déjame vivir, Señor,
entonces permaneceré fiel a lo que Tú ordenas.
Aleluya.
EVANGELIO Mt 13, 47-53
Se escogieron los peces buenos y se pusieron en cestos,
los malos se tiraban.
Del santo evangelio de nuestro Señor Jesucristo según
Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a la multitud :
“El reino de los cielos se parece a una red
que, arrojada al mar
recoge toda clase de peces.
“Cuando estaba llena, uno la sacaba a la playa ;
uno se sentaba
para recoger los peces buenos y ponerlos en cestas,
los malos, en cambio, se tiraban.
“Así será en el fin del mundo:
Los ángeles saldrán
a buscar a los malos entre los justos
y los arrojarán al horno de fuego.
“Allí será el llanto y el crujir de dientes.
“¿Habéis entendido todo esto?”
Ellos le respondieron :
“Sí”.
El les dijo :
“Por tanto, todo escriba
que es enseñado en el reino de los cielos
es como un padre de familia
que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo”.
Cuando Jesús hubo terminado estas parábolas
se fue de allí.
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Continuación
Cada mañana a las 2 am
El texto bíblico de esta edición procede de la Nueva Traducción de la Biblia,
© Sociedad Bíblica Holandesa 2004/2007.
Consideraciones de las sugerencias litúrgicas para los días laborables y los domingos
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